Buen viaje.

3 04 2010

Aunque llevo algún tiempo sin escribir nada , desde el artículo sobre , llamémoslo “El expediente Rosa Díez”, creo que va siendo hora de dejar de tocarse los huevos.
En primer lugar como crítica constructiva, al redactor de nosolosida que ha escrito la entrada de abajo, recordarle que “Intereconomía” NO es una televisión pública. Ya que no está financiada por el estado (Caso que solo se da en TVE1,2 y las televisiones autonómicas).

Si bien he de decir, que es un buen tema para sacar a la luz, ya que sus spots propagandísticos,no tienen ninguna pérdida.

Dicho esto, quería hablaros sobre un tema, que al margen de la temática ideológica; preocupa bastante a la sociedad a día de hoy (Hablo de cualquier escala de edades.)  Es un tema del cual no me gusta hablar, y nisiquiera me gusta formar parte de ese reducto social que hace ostentación de su sapiencia en el tema.

Hablo de la Marihuana.

Podría dar diversos datos sobre esta DROGA y de hecho voy a hacerlo.

Aunque la consumo, me deleito con sus efectos, y defiendo a capa y espada su inocuidad, no puedo cegarme ante la problemática que representa para las personas con una personalidad, no desarrollada por completo.

Si bien es cierto, que la causa del fácil acceso a la marihuana, por parte de la gente joven, es debido en parte a su prohibición, en este artículo no pienso dar argumentos a favor de su legalización (Que los hay). Sino describir la patética realidad social que existe entorno a esta Droga.

Todos conocemos (sobretodo los más cercanos a la veintena) a un sinfin de chavales de no más de 18, que hacen uso y abuso diario de esta sustancia y sus derivados. La problemática, no viene dada por las repercusiones físicas que este abuso pueda tener, sino que está directamente relacionada con la salud mental y el desarrollo de la personalidad de la persona.

Los consumidores habituales de marihuana que pueblan nosolosida, conocerán la raíz del asunto sin que tenga que explicárselo, pero para los neófitos aquí va una explicación:

– En 10.000 años de uso no se ha reportado ni una sola muerte relacionada con el consumo de esta sustancia, tampoco se ha conseguido demostrar su efecto dañino sobre el cerebro, o sobre cualquier aspecto de la salud de la persona.

A pesar de este dato, no todo el monte es orégano (y eso no va a cambiar aunque exponga 40.000 argumentos más), y todos sabemos que, por explicarlo de un modo rápido y simple, la marihuana enfatiza la forma en la que sentimos el mundo, nuestra percepción sensorial. Un disgusto, o un pensamiento traumático podrían conducirnos directamente al túnel del “Mal Viaje”, uno de los lugares más turbios, donde nos puede llevar un consumo puntual de marihuana cercano a la experiencia psicodélica.

Es esta “hipersensibilidad” a cualquier percepción, la que hace peligrosa a la marihuana (Una sustancia, que no lo es , para nada) ya que como todo, tiene un momento y un lugar.

El problema real al fin y al cabo, no es la información, es la información errónea.

A un chaval en el instituto, lo están bombardeando con la idea de “Las drogas son malas, matan, enganchan, son el demonio” y cuando ese chaval sale a la calle y se da de bruces con la realidad, se encuentra con una sustancia mucho más inocua que el alcohol, e incluso menos perjudicial (Física, aunque no mentalmente) que el tabaco.

Ahí es donde empieza el abuso, el exceso de confianza y donde puede empezar un cambio de personalidad.

La sociedad ha criminalizado esta sustancia, hasta el punto de hacerla realmente peligrosa (Es obvio que la menos de todas las sustancias que puedan alterar nuestro estado psicofísico, pero con eso y con todo , cabe propagar la voz de alarma).

Necesitamos un consumo responsable, una regulación, no relegar esta droga a la ilegalidad, y dejar que los camellos sean quién decidan vendérsela a los niños o no.

Necesitamos una información de calidad, una guía constructiva para su consumo.

La fórmula secreta para eliminar todas las drogas del planeta, no existe. Están y seguirán ahí, y si, como hasta ahora, intentamos ignorarlas, su tráfico y uso, seguirá estando en manos de gente sin escrúpulos.

El auténtico problema de la droga , es la falta de control, de regulación.

Me detendré aquí, sin poner el grito en el cielo, para que disfrutemos todos de un Sábado tranquilo.

Para todos los fumadores habituales de cannabis , un cordial saludo y recordarles, que la forma en la que consuman, solo depende de ellos y de su moral. He de decir que , en individuos que han pasado al menos la mayoría de edad o la veintena, las experiencias aisladas con esta droga pueden ser muy constructivas, y sus efectos nocivos (Si es que los tiene al fin y al cabo), serán incluso menos notables que los de la cafeína. (Hablo de consumición esporádica, dejémoslo claro).

Disfrutad del Finde.

Con Amor.

Es obvio que no te va a matar.


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One response

3 04 2010
wrong way

Muy buen post, tio. Creo que nunca había visto algo tan serio aquí. jajajaajjaaj un saludo

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